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Periodoncia

Periodoncia

El tratamiento periodontal está encaminado a controlar el conjunto de enfermedades que afectan al periodonto (área de alrededor del diente), alterando el soporte del hueso que sujeta el diente, produciendo posteriormente la pérdida dentaria.

La enfermedad periodontal se manifiesta como:

  1. Gingivitis: inflamación de la encía sin afectación del hueso alveolar. Aparece como una encía enrojecida, edematosa y que sangra fácilmente.
  2. Peridontitis (antes llamada piorrea): se caracteriza por una destrucción del hueso que soporta al diente, acabando con el tiempo en una pérdida dentaria si no es tratada. Clínicamente se manifiesta como una encía inflamada con presencia de bolsas periodontales (huecos entre la encía y el diente), que se valorarán con una pequeña sonda que mide la distancia entra la encía y el hueso. También, puede presentarse movilidad y exposición de la raíz dental, que tendrá sensibilidad a la temperatura.

Es la más frecuente en el género humano. La gingivitis afecta a cerca del 75 % de los niños y jóvenes y la periodontitis puede afectar a casi la mitad de los adultos, estando avanzada en el 18 % de los casos.

En la mayoría de los casos es posible detener el proceso destructor del hueso y poder así conservar los dientes. Tampoco es ningún problema que la encía vuelva a estar sana, pero tenemos que tener en cuenta que el hueso destruido es muy difícil de recuperar y, por tanto, en aquellos pacientes que prácticamente ya no tienen hueso de soporte no se puede hacer nada. De ahí la conveniencia de tratar la enfermedad periodontal en su principio.

Se debe a unas bacterias que tenemos todos en la boca, alrededor de los dientes, y que si no eliminamos se depositan entre el diente y la encía inflamando la misma. Posteriormente, son capaces de desplazarse por debajo de la encía, migrando a través de la raíz del diente e ir destruyendo el hueso que sujeta los dientes. No obstante, hay personas que presentan una predisposición a desarrollar la enfermedad y también hay otros factores asociados como el tabaco, el estrés, etc.

▪ Enrojecimiento de las encías.

▪ Algo de sangrado en las encías al cepillarse o espontáneamente.

▪ Aparición de abscesos en la encía, con supuración y mal aliento.

▪ Aumento de la sensación dentaria al frío.

▪ Retracción de las encías con sensación de dientes más largos y huecos entre ellos.

▪ Movilidad de los dientes.

Sí. El objetivo del tratamiento es eliminar la infección que produce la enfermedad. Una vez controlada la infección, el proceso destructivo del hueso se detiene y de este modo se pueden conservar los dientes y los tejidos periodontales sanos. Dependiendo de la cantidad de hueso de soporte destruido, los dientes una vez tratados tendrán mejor o peor pronóstico desde un punto de vista funcional. Por ello es importante el tratamiento precoz. En algunas ocasiones, disponemos de técnicas de tratamiento encaminadas no solo al control de la infección, sino también a la regeneración de los tejidos periodontales destruidos.

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